Tengo una amiga, bueno no mentira, una muy buena amiga, como hacemos todo juntas una mañana de Abril la madre de ésta me dijo que si quería apuntarme a un campamento Nazarí, donde iba gente de todas partes de España y en el que se hacían muchas actividades, desde trabajar en el campo construyendo una alquería hasta hacer talleres por las tardes de cerámica, palma… Le dije que me apuntara, que me gustaba la idea. Entonces unas 2 semanas antes de venir aquí a donde estoy yo, me encontraba en Madrid de vacaciones, y me llamó mi madre diciéndome que le habían telefoneado del campamento y que cuando volviera a casa contactarían conmigo.

Tal que estaba un Sábado durmiendo en mi preciosa cama a esto que sonó el teléfono y era Virginia, la monitora, me empezó a explicar una serie de cosas que no llegaba a comprender, debido a que estaba durmiendo, y bueno, me metí en la página web, la idea de ir al campo de trabajo empezó a cambiar, no tenía muchas ganas, debido a que soy muy floja, y soy de dormir mucho, pero ahora que estoy aquí la verdad, no me quiero ir, es verdad que me despiertan de mala manera a las 7 de la mañana con un altavoz a toda pastilla y una canción de Ana Torroja que no le gusta ni a la propia cantante, pero aún así nos despertaron, nos despiertan, y nos seguirán despertando con ella. También trabajamos muchísimo, la primera vez en mi vida que trabajo tanto y en el campo, pero la gente, los compañeros, son los que hacen de esto un culebrón, porque están todos flipados y cogidos (se dice de las personas locas, pero para que suene bien y no quedar mal se suele emplear el término ‘cogido’).
Bueno ahora mismo estoy en la sala de las monitoras con Carmen y Pablo, y me están torturando con la canción que mencioné antes, porque saben que la odio... Bueno lo dejo aquí porque vamos a cenar ya, que luego vamos a una feria.
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